Río Mayo
Técnica: intervención fotográfica
Dimensiones: variadas
Año: 2017- 2019
“...Un reloj es una máquina que no produce nada, o que no se refiere a nada, solamente es una cifra o un conjunto de cifras de una abstracción (las horas, los minutos, los segundos) porque lo realmente material que está ocurriendo en ese instante del decir la hora, de marcar el tiempo, es el movimiento astral o astronómico de unos objetos llamados tierra, sol, luna etc.”
( Perec Georges, 2001)
Nací en Pupiales, un municipio ubicado al sur del departamento de Nariño cerca de la frontera Colombo - Ecuatoriana, que fue una de las primeras poblaciones en el territorio de los Pastos y el cual deriva su nombre del Cacique Pupial o Papial, quien pertenecía a la tribu de los Pastos y por quien o a esta pequeña extensión de tierra la denominaron Pupiales, que proviene del Quechua Papil, que significa “Secar al Sol la humedad” y “allí” o “alí” qué quiere decir “gente buena”. Haber crecido aquí me ha llevado a generar en las personas esa autenticidad de la cual todos somos parte, pues estos símbolos y riquezas prehispánicas encontradas en aquel entonces en mi municipio son sinónimo de riqueza intelectual, cultural y tradicional de todos los Pupialeños. Aquí nace mi interés por las piezas prehispánicas, que traen consigo una conexión afectiva conmigo mismo, con mi familia, con mis raíces ancestrales atándome a mi origen, mi esencia; puedo deducir que la tradición oral fue clave para crear ese lazo, ya que desde niño escuche a mis padres hablar de ello, es más a mi madre, que aun siendo una mujer blanca, de ojos verdes, cabello castaño claro, afirmar con toda la seguridad y orgullo “vengo de raíces indígenas”.
De modo que, siguiendo todo el sentimiento que esto genera en mí, decidí apropiarme de los rodillos o sellos inéditos de la Cultura Nariño, que son utilizados en rituales o ceremonias especiales como unas huellas efímeras y pictóricas en el cuerpo de hombres y mujeres para resaltar la belleza. Estas marcas que se hacían con pintura natural, sacada del achiote como un pigmento totalmente artesanal, era puesta sobre el cuerpo de los integrantes de la tribu, con el fin de enaltecer la belleza y hacerla visible ante sus dioses. A partir de esto hago una apropiación de los sellos con un sentido de pertenecía hacia mi tierra natal, la de mis padres y abuelos que son mis raíces y que lo relaciono con un árbol emergente en constante crecimiento, con raíces fuertes que están cubiertas y tapadas por tierra y tierras que me generan la necesidad de creer en mi hermoso Nariño, también llamado “tapiz de retazos” Y esta combinación de emociones me llevan a fusionar las fotografías de mi Nariño con los rodillos de la misma cultura, dos elemento que al intervenir logran dar un resultado único, que al verlo ¡quiero volver a casa!
Por consiguiente, logro concluir que el recuerdo es la apropiación del espacio en el presente de cada persona y el tiempo en la realidad actual de cada uno, es por esto que cuando pienso en la tierra que me vio nacer, el sentimiento de extrañar me invade y es imposible no recordar mi hogar, mi familia, mis raíces. Esa sensibilidad es la que marca en cada una de mis creaciones, pues los lugares al igual que las personas hacen parte de las remembranzas de nuestras vidas y el más valioso recuerdo de ellos son las fotografías; por ello, fusionar estas dos fuentes me permite plasmar algo con más importancia que el solo hecho de mirar y recordar el paisaje en instantáneas,ya que se convierten en una incisión en la vida, aquí es cuando en mi mente se genera una frontera que separa a Nariño, de donde vengo, con el Cauca, donde estudio, que cartográficamente está delimitada por el Río Mayo, nombre de esta creación.